26 de septiembre de 2022

La historia del sacerdote homosexual que creó un ejército para defender a la comunidad LGBT

El reverendo Raymond Broshears fue un ícono de la comunidad gay del San Francisco de los 70s: conoce su controvertida y violenta historia.

El 4 de julio de 1973, en la ciudad de San Francisco, el reverendo Raymond Broshears recibió una golpiza por parte de un grupo de adolescentes que tenían entre 12 y 18 años de edad. Las razones: los chicos estaban enojados porque Broshears los había denunciado ante la policía por arrojar objetos al tráfico. El segundo motivo era más despreciable: el reverendo era homosexual.

En aquellos años, San Francisco vivía una revolución sexual y cultural. La ciudad era considerada la meca de los gays en los EE.UU. Pero así como había personas que les aceptaban, también había otros sectores que les rechazaban.

En el hospital, Broshears tomó una decisión radical: crearía un cuerpo de defensa a favor de los homosexuales, drag queens y demás personas que estuvieran en riesgo de ser atacados. La policía tampoco era de gran ayuda para auxiliar a un grupo que se veía asediado por el rechazo y la intolerancia.

Si no había nadie dispuesto a ayudar, entonces ellos lo harían por sí mismos y por quienes lo necesitaran. Se irían a las armas de ser necesario para plantarle cara a la violencia con violencia.

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Nacen los Lavender Panthers

Dos días después de salir del hospital, el reverendo Raymond Broshears convocó a una rueda de prensa en la sede de su centro comunitario para notificar el nacimiento de los Lavender Panthers, la primera patrulla militante gay del país.

Broshears tomó como modelo a las Panteras Negras e incluso copió su logotipo: una pantera al acecho. Mientras hablaba, el reverendo descolgó su escopeta del calibre 410 de la pared y la extendió hacia la sala llena de espectadores.

“Ahora estamos obligados a actuar”, gritó. “La policía mira hacia otro lado cuando un gay es golpeado. El golpeado es amenazado como si fuera el criminal, no la víctima. Tomaremos represalias. Nunca más nos quedaremos de brazos cruzados”.

En este enlace puedes ver un video de dicha conferencia de prensa.

Y vaya que el reverendo Raymond no era hombre de quedarse con los brazos cruzados. Era uno de los ciudadanos homosexuales más activos en la historia de la ciudad. En 1971, fundó la Alianza de Activistas Gays y un año después fue uno de los organizadores del primer desfile del orgullo gay de San Francisco.

También incursionó en el periodismo. Ejemplo de ello es la fundación del periódico de temática gay, el Gay Crusader, para atacar y criticar a las personas y organizaciones que no estaban de acuerdo con él.

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Cruzada contra la violencia

Fragmento de una nota publicada en el Times, fechada el lunes 8 de octubre de 1973:

Cuatro adolescentes de San Francisco se llevaron recientemente la sorpresa de sus vidas. Mientras paseaban en su coche de lujo en busca de un poco de diversión, vieron a dos homosexuales saliendo del Naked Grape, un conocido bar gay. Los jóvenes se detuvieron, saltaron del coche y empezaron a empujar a los homosexuales.

De repente, una banda de fornidos, liderada por un hombre con cuello de clérigo, saltó de un autobús Volkswagen gris y se abalanzó sobre ellos. “Ni siquiera hicimos preguntas”, dijo el reverendo Ray Broshears, de 38 años. “Simplemente sacamos nuestros tacos de billar y empezamos a mover el culo”.

Los adolescentes huyeron en la noche, sólo para regresar diez minutos después, rogando por su coche: “Mira, tío, no queremos problemas”.

El grupo con el que seguramente no querían problemas era el de las Lavender Panthers, un equipo de vigilantes homosexuales que ha salido a las calles de San Francisco para proteger a sus hermanos de este tipo de ataques.

Formados por el reverendo Ray, un evangelista pentecostal y conocido homosexual que en una ocasión recibió una fuerte paliza a la salida de su centro misionero gay, los Panthers patrullan las calles todas las noches con cadenas, porras, silbatos y botes de pintura roja en spray (un sustituto de la prohibida Mace).

Su propósito, como dice cándidamente el reverendo Ray, es infundir terror en los corazones de “todos esos jóvenes punks que han estado golpeando a mis maricones”.

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Rechazos hacia la polémica cruzada del reverendo Raymond

Según reporta la revista Newsweek, Broshears conformó de inicio a un grupo de entre nueve y 21 personas que comenzaron a patrullar San Francisco. Iban armados con cadenas, palos de billar y gas pimienta.

Sin embargo, una parte de la misma comunidad homosexual comenzó a sentirse inquieta por las acciones violentas de las Lavender Panthers. Unas de las personas que no veían con buenos ojos la cruzada de Broshears era Winston Leyland, editor de la revista Gay Sunshine.

Leyland acusó al reverendo Raymond de ser “la persona más dañina para el movimiento gay”. Asimismo, la Sociedad por los Derechos Individuales sostuvo que “el reverendo Broshears no representa a la comunidad gay de San Francisco. El uso de la violencia para responder a la violencia no soluciona nada”.

Pero las Lavender Panthers tenían su objetivo bien claro. Aunque no gozaban de un despliegue monumental para salvaguardar la seguridad de la comunidad gay, nadie les podía reprochar sus esfuerzos. Patrullaban por el malecón del Golden Gate Park y se internaban a los baños de hombres en busca de alguien que pudiera necesitar ayuda.

Entre semana se desplazaban en un coche y los fines de semana, según Broshears, doblaban el turno con dos coches y una patrulla a pie.

La prensa de la época le dedicó cierta atención a las Lavender Panthers y su líder, como lo muestra esta portada de la extinta revista Coast. En ella, Broshears posa bajo una pancarta que dice: “¡Los gays contraatacan!”. John Parker, el reportero de Coast, escribió que a Broshears

“le gusta crear un aire amenazante sobre sí mismo, gritando hijo de puta a cualquiera que le dé la más mínima provocación”.

La vida de las Lavender Panthers no fue muy prolongada: el grupo se disolvió en 1974. Broshears intentó revivirlas en 1979, sin éxito alguno. La comunidad había cambiado y las protestas pacíficas ganaron terreno a cualquier intento de violencia.

Broshears murió en su casa de una hemorragia cerebral el 10 de enero de 1982. En 2019 se estrenó un documental que recorre su historia: That Was Ray.

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