22 de septiembre de 2022

Cuando el crimen se convierte en entretenimiento: la historia del género ‘True Crime’

Del true crime se tienen registros desde entre 1550 y 1700, de publicaciones que informaban a la audiencia sobre los delitos capitales.

En la actualidad, abundan las series de televisión que retratan los hechos de casos reales de crímenes y asesinos seriales. Con ello se demuestra que el morbo vende y lo hace muy bien. También que cientos, miles o millones de consumidores, ávidos de detalles truculentos, ven en el llamado true crime un entretenimiento atractivo para adentrarse en la parte más oscura de la realidad y la mente humana.

Quizás se trata de una respuesta automática para tomar precauciones ante algo tan natural e ineludible como la muerte. Saber que hemos sobrevivido a otros desafortunados, nos da cierta sensación de regocijo. Pero también es una alerta de que somos vulnerables y que la vida es pasajera.

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Historia

El true crime no es un fenómeno para nada reciente. Se tienen registros que nos hablan de que entre 1550 y 1700, autores e impresores británicos produjeron un número sin precedentes de publicaciones que informaban sobre los delitos capitales.

En esta época circularon cientos de panfletos sobre crímenes en formato de libros cortos y sin encuadernar de entre seis y 24 páginas. Pese  que pudiera tenerse una idea contraria, quienes consumían en mayor grado estas publicaciones eran miembros alfabetizados de la clase artesanal y superior.

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El true crime llega a la alta literatura

Durante todo el siglo XIX siguieron circulando en Inglaterra y Estados Unidos folletos y panfletos de corte sensacionalista, a la vez que la prensa de bolsillo introdujo el periodismo policiaco, o lo que acá conocemos como nota roja.

En este periodo, los asesinatos gráficos y domésticos dominaron la cobertura informativa, pero también surgió una nueva tendencia en la escritura de crímenes. Autores de renombre se interesaron cada vez más por el crimen como lugar de investigación social, estética y científica.

Fue así que autores consagrados como Charles Dickens (Una visita a Newgate, 1836) denunciaron los castigos institucionales de la época que les tocó ver.

El true crime considerado como una de las bellas artes

Thomas De Quincey publicó en 1827, en la Blackwood’s Magazine, su célebre ensayo satírico Sobre el asesinato considerado como una de las bellas artes, mismo que todavía se estudia cuando vemos la simbiosis entre crimen y alta literatura.

En esta obra, De Quincey hace un soberbio ejercicio de crónica periodística, adelantándose varios años a Truman Capote y su obra de no-ficción A sangre fría.

“Al igual que el texto de Capote, el ensayo de De Quincey es una visión claramente literaria del crimen, que utiliza la narración del asesinato como medio para criticar tanto la filosofía kantiana como el voyeurismo de la prensa sensacionalista”.

“El trabajo de De Quincey cambió los tipos de discusión posibles en la escritura de crímenes reales. Pide a los lectores que vayan más allá de su fascinación por la mente criminal o por el acto sangriento en sí mismo y que reconsideren la forma en que, como sociedad, interpretamos el crimen”, escribe Pamela Burger en un artículo publicado en Jstor Daily.

El caso de Lizzie Borden

Lizzie Borden protagonizó uno de los casos más mediáticos del siglo XIX en los Estados Unidos, país donde el true crime, en todas sus vertientes, goza de mucha popularidad.

El crimen, considerado uno de los más célebres de la historia estadounidense, motivó una larga investigación con Lizzie como principal sospechosa de las muertes de su padre, el empresario Andrew Jackson Borden, y su madrastra.

Luego de una investigación y un juicio que se conoció en toda la nación y que tuvo una cobertura mediática total, Borden fue absuelta de toda culpa, a pesar de que la evidencia principal señalaba su culpabilidad. ‘La asesina del hacha‘, como se le conoció a Borden después del descubrimiento de los cuerpos en su casa, es uno de los ejemplos más notables de true crime.

A propósito del caso Borden, Edmund Pearson escribió Studies in Murder, en 1924, uno de los primeros libros de crímenes reales, que no es otra cosas que un ensayo sobre Lizzie Borden.

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Obras maestras y pilares del género

In Cold Blood

Ya hablábamos acerca de la gran novela de no-ficción creada por Truman Capote y publicada 1966. En ella se narran los acontecimientos que rodearon el crimen de una familia de Kansas City en 1959, a manos de dos ladrones de poca monta. Una obra soberbia y perfecta.

Helter Skelter

Charles Bugliosi no solo fue el abogado acusador en el caso contra Charles Manson y la Familia, sino que escribió el libro Helter Skelter en 1974. Este material marcó la pauta para más libros de true crime. En él se dan los pormenores de la vida de Charles Manson y sus seguidores tras los asesinatos de Sharon Tate y Leno y Rosemary LaBianca. Bugliosi creó esta obra en compañía de Curt Gentry, y fue durante décadas el libro de crímenes reales más vendido de la historia.

The Stranger Beside Me

Este libro marcó una pauta diferente: fue escrito por Ann Rule, una de las parejas sentimentales del asesino serial Ted Bundy. En las páginas de esta impactante obra se detalla la vida al lado de uno de los serial killers más famosos de la historia.

No escasean las obras de true crime contadas desde el punto de vista de la víctima, pero quizás no son tan frecuentes. El libro de Rule de 1980 relata las extrañas circunstancias que rodearon su relación con Bundy, criminal que fue ejecutado en 1989 en Florida.

El true crime en la actualidad

Hay un viejo chiste que dice que a un bar entran un policía, un fiscal, un juez y un reportero para hacer publicidad de su más reciente libro de true crime. Y es que estos cuatro personajes, durante años, han sido los principales responsables de escribir muchos de los materiales más memorables de este subgénero que explora las tragedias más mórbidas de la especie humana.

Las plataformas de streaming líderes del mercado han apostado a surtir su oferta con miniseries o docuseries que nos muestran los detalles acerca de múltiples crímenes cometidos alrededor del mundo.

Los libros sobre true crime se siguen escribiendo y vendiendo, por supuesto, pero ahora el universo se completa con estas producciones televisivas que solo demuestran una cosa: el ser humano se siente atraído por la muerte mucho más de lo que lo quiere reconocer.

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